Porque hay mucho más que contar de lo que se suele hacer, este blog pretende ser un mirador hacia el conocimiento y la consciencia informativa, porque solo la persona bien informada puede tomar la decisión más adecuada en el momento preciso.

vendredi 20 janvier 2012

Desgobierno por JUAN JOSÉ MILLÁS

En efecto, del Costa Concordia se decía lo mismo que de nuestra banca: primero, que era imposible que un buque de esas características se hundiera; segundo, que, de hundirse, era imposible, dados sus modernos sistemas de salvamento, que hubiera víctimas; tercero, que, de haber víctimas, la primera sería el capitán. Pero resulta que se hundió, que hubo víctimas y que el capitán salió por piernas abandonando a los pasajeros a su suerte. Nos dijeron que era imposible que nuestra banca tuviera problemas; que, de tenerlos, era imposible que hubiera víctimas; que, de haberlas, las primeras serían sus directivos. Pero nuestra banca tuvo problemas, hubo víctimas y los directivos fueron los primeros en abandonar la nave con indemnizaciones millonarias. La diferencia entre un asunto y otro es que el capitán del Costa Concordia está preso mientras que los capitostes de los bancos encallados o hundidos se encuentran en paradero desconocido, disfrutando del dinero que se llevaron al tiempo de gritar sálvese quien pueda. Dinero de nuestras comisiones, claro, pero no solo de ellas. Durante los llamados años de bonanza vendieron productos bancarios incomprensibles a personas que confiaron en el director de la sucursal de su barrio y que ahora han perdido todos sus ahorros; concedieron a sus clientes más vulnerables créditos que no podrían devolver a sabiendas de que no los podrían devolver, prevaricando hasta el paroxismo, signifique lo que signifique paroxismo; sobrevaloraron los inmuebles por los que se otorgaban las hipotecas, infravalorándolos luego a la hora de ejecutarlas. Realizaron, como el capitán del Costa Concordia, todas las maniobras desaconsejadas por los manuales de navegación y fueron los primeros en ocupar los botes salvavidas. Fiscales, jueces, defensores del pueblo, ¡suban a bordo y hagan algo, coño! Fuente: http://www.elpais.com/articulo/ultima/Desgobierno/elpepiult/20120120elpepiult_2/Tes

lundi 9 janvier 2012

Imponente reflexión sobre el posible cierre de "Diario Público" (España) y la pasividad de la izquierda

Sin consciencia no hay sujeto (¿Y tú qué hiciste para tener medios críticos?) A los trabajadores del diario Público. A los que confiaron en un medio crítico. A todo los que hicieron su parte en este proyecto El pensamiento crítico destaca por saber buscar las razones objetivas de lo mal que nos va. Y no es un error hacerlo. Cuando Lenin escribió “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”, en 1920, dejó claro que el Poder (con mayúsculas) va más allá del aparato del Estado y ocupa todos los rincones, nacionales e internacionales, donde se perpetúan los grupos privilegiados y se hace todo lo posible y lo imposible para que las alternativas cuajen. Eso nos permite entender que, nieve o haga un sol de justicia, ahí están, incólumes, los medios que defienden el statu quo nacional o internacional. En España, contra viento y marea, no se mueven La Razón o La Gaceta, El diario de Sevilla o el Heraldo de Zaragoza, y también El país o El mundo, todos con pérdidas, todos aguantando con sus financistas bien firmes. El capital siempre sabe, en última instancia, dónde poner los puntales para sostener su edificio. Para los pueblos calculan a corto plazo. Para ellos, se dan más perspectiva. Pero ¿qué hay de la izquierda? ¿Asume cada cual su parte de responsabilidad? En primer lugar, nunca termina de saber utilizar lo público de una manera diferente a lo que marca el funcionamiento heredado del Estado. En segundo lugar, nunca sabe librarse de los cortesanos que pudren el cesto vestidos de rojo, que terminan por debilitar la mística, haciendo que los generosos se vean como pendejos. En tercer lugar, suele confundir su frustración con el derecho a exponer cualquier argumento, convirtiendo la política en religión y haciendo más fácil la construcción de sectas que la suma de voluntades. Siempre hay alguien más a tu izquierda, incapaz de levantar ningún proyecto pero, eso sí, lleno de ira bendita y profundas razones que justifican la inacción y la resignación. Pesan los siglos de cristianismo. Por último, pero no lo menos importante, está lo que aquí y ahora nos convoca ante el anuncio de la posible desaparición del diario Público: LA IZQUIERDA NO ES CAPAZ DE SOSTENER SUS PROPIOS REFERENTES DE IZQUIERDA, PENSANDO QUE SU FINANCIACIÓN VIENE DEL CIELO. Y si la izquierda no está dispuesta a sufragar sus medios, sus editoriales, su cine, su poesía ¿quién lo va a hacer? ¿Acaso la derecha, los banqueros, el FMI o el BCE? Dense una vuelta por el Corte Inglés y verán los estantes llenos de libros revisionistas dictados por los turiferios de Intereconomía. No los compra mucha gente, pero da lo mismo: ahí están, normalizando el discurso. Y lo mismo ocurre con los canales de la TDT madrileña, las ONG que no quieren cambiar ni una coma del guión neoliberal, las revistas reaccionarias, los seminarios de profesores deudores de Viriato y Von Hayek… Como dijo Tucídides: “descansad o sed libres”. Hoy, en cualquier caso, como siempre que se pierde un referente de la izquierda en los medios de comunicación, somos un poco menos libres. España sigue teniendo un tufo franquista escondido en sus ropajes de nuevo rico. Un país que se dice de izquierdas pero deja campar a sus anchas a la derecha. Incapaz de rascarse el bolsillo para algo que no sea caritativo, incapaz de hacer suscripciones políticas, compras ideológicas, anuncios de apoyo. Una izquierda tutelada que sigue pensando que alguien se ocupa por ti de las cosas relevantes. De ahí la grandeza potencial del 15-M. Sólo en ese impulso parece estar la dinamita que derrumbe el viejo edificio nacional-católico, indolente, servil, obsequioso con el poder y arrogante con el débil. Porque ni los partidos de izquierda, ni los sindicatos, ni los movimientos sociales, ni los intelectuales críticos, ni los empresarios progresistas parecen interesados en sostener una mirada diferente en el castrado panorama mediático español. Quizá sea tiempo de aprender de otras experiencias, como la del diario cooperativo mexicano La Jornada, y atrevernos a hacernos cargo de nuestras propias responsabilidades. Aunque sea pidiéndoles que nos ayuden. Hoy somos un poco más pobres. Un buen día para una pregunta ¿y tú qué hiciste para evitarlo? FUENTE: http://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2012/01/04/sin-consciencia-no-hay-sujeto-%C2%BFy-tu-que-hiciste-para-tener-medios-criticos/?mid=570

dimanche 8 janvier 2012

Genial análisis geopolítico del polvorín iraní tras la discusión por ver quién la tiene más grande de las últimas semanas

El polvorín iraní y la guerra “inminente” en Oriente Medio Al calor de la última escalada de tensión entre Irán y Estados Unidos, con motivo de las maniobras militares del primero en el Estrecho de Ormuz a principios de enero, muchos hablan ya de la nueva guerra “inminente” en Oriente Medio. Se trata del último eslabón de una cadena de acusaciones recíprocas, tendentes siempre a imputar al otro la máxima responsabilidad en el estado de tensión y desestabilización permanentes en que vive sumida la región desde hace años. La República Islámica ha afirmado que actuará con contundencia ante cualquier provocación de la Armada estadounidense, cuyos barcos transitan libremente por las aguas del Golfo Pérsico. La amenaza incluye el cierre del estrecho en cuestión, un conducto marítimo de gran importancia para el tráfico petrolífero mundial que, en su tramo menos extenso entre las costas de Irán y Omán, no supera los 40 kilómetros y supone la puerta de entrada a los principales yacimientos del planeta. El motivo aparente que ha provocado la reacción airada de Teherán es la “presencia hostil” de los navíos estadounidenses mientras las maniobras se llevaban a cabo y el anuncio de nuevas sanciones económicas por parte de los países occidentales, entre las cuales destaca la decisión europea de anular sus importaciones de crudo iraní. Esta medida, que comenzaría a aplicarse dentro de unos meses como muy pronto, supondría un durísimo golpe para la economía de Irán, dependiente de los hidrocarburos, y agravaría su vinculación necesaria con clientes preferentes como China. Pero, en realidad, la polémica suscitada en torno a las citadas maniobras refleja la percepción de los dirigentes iraníes de que se está perfilando ya una campaña militar que cuenta incluso con un calendario y plan de acción definidos. Por lo tanto, en cierta manera, Teherán está dando a entender que está preparada para la guerra y que no está dispuesta a ver cómo las sanciones, embargos y presiones diplomáticas debilitan progresivamente su capacidad operativa como potencia regional. Que las conminaciones de sus responsables militares expresen, en el fondo, una opción de fuerza o, más bien, constituyan una muestra de debilidad, como insiste la diplomacia de Washington, es algo que está por ver. Sí es indudable que, a la vista de la situación convulsa en que se halla sumida la zona -y la crisis económica mundial-, con revueltas populares en Siria y Yemen, el rebrote de la violencia sectaria en Iraq, las incertidumbres de la transición egipcia, el oscuro panorama del futuro afgano y las disfunciones orgánicas del Estado paquistaní, una operación bélica en Irán produciría, además de la tan pocas veces tenida en cuenta sangría de vidas humanas, una convulsión global. La irritación iraní ante las idas y venidas de los buques de guerra de Estados Unidos por el Golfo no es, por supuesto, novedosa; pero sí la visceralidad de su postura actual y la contundencia del mensaje: somos capaces de cerrar el Estrecho de Ormuz y evitar el tránsito del 40% de los envíos de crudo diarios del planeta. Ya se había amenazado con anterioridad con hacer eso mismo, si bien, ni siquiera durante los peores años de la guerra con Iraq (1980-1988) se había cumplido. Las maniobras, llamadas Velayet 90, tenían por objetivo “reforzar la seguridad del Golfo Pérsico” y demostrar que, en un plazo razonable de tiempo, el Ejército iraní puede bloquear el tráfico marítimo y, de paso, controlar de cerca a la flota de EEUU. El hecho de que hayan anunciado nuevos ejercicios navales para finales de este mismo mes certifica el empeño de Teherán de recalcar dos prioridades: la continuidad de su programa nuclear, pacífico según sus declaraciones, bélico a decir de sus detractores, y, en especial, la negativa a nuevas medidas de castigo económicas. El crudo iraní que devora China De hecho, los mandatarios iraníes han asociado el posible cierre del estrecho a nuevas prohibiciones a la exportación de crudo iraní. Las sanciones, hasta ahora, han perjudicado de manera notable la producción industrial y las finanzas iraníes: la escasez de la tecnología y los repuestos necesarios para mantener y modernizar la maquinaria de los hidrocarburos, así como las restricciones a los movimientos de capital iraní, han propiciado la devaluación constante del tomán, moneda nacional, la carestía de precios y el descenso del nivel de vida. Como hemos señalado ya, el veto a las exportaciones petrolíferas por parte de la Unión Europea (segundo importador), unidas a una imposible colusión de Japón y Corea del Sur (cuarto y quinto importadores respectivamente), agravaría las penurias de la República Islámica a la hora de obtener liquidez. Además, el cerco cada vez más estrecho ejercido por Estados Unidos, cuyo presidente aprobó recientemente más constricciones contra el Banco Central de Irán y presiona a una hasta ahora reluctante China -primer cliente comercial de Irán, con una quinta parte de los aproximadamente 2,5 millones de barriles diarios- para quese sume al boicot. Otros, como India, su tercer mejor cliente, afrontan cada vez más dificultades para efectuar el pago de sus importaciones, debido a las penalizaciones impuestas a los bancos que realicen transacciones con el Central iraní. Los dirigentes indios han confirmado su deseo de seguir importando crudo iraní pero, por si acaso, buscan proveedores alternativos. Un inconveniente añadido para Teherán es que su otro gran valedor internacional junto con China, Rusia, es el segundo productor mundial de petróleo y poco puede ayudar en este sentido. Sí a la hora de paralizar cualquier proyecto bélico en Naciones Unidas y neutralizar las presiones que pudieran ejercerse sobre terceros países para sumarse a un plan agresivo con respecto a Irán; pero la experiencia ha demostrado que, cuando Occidente se propone llevar a cabo una acción de guerra, los rusos y los chinos poco han podido o querido hacer para impedirla. Hoy, las razones que han retrasado el inicio de las hostilidades contra la República Islámica no tienen tanto que ver con el orden internacional como con las penurias financieras de la Unión Europea y Estados Unidos, y las peligrosas implicaciones geoestratégicas de un nuevo conflicto bélico en Oriente Medio, en esta ocasión ante un enemigo temible, dotado de muchos más recursos que el Iraq de Saddam Husein y el Afganistán de los talibanes. Con todo, quién sabe si los impedimentos de cariz económico no terminarán constituyendo al final, precisamente por eso mismo, un acicate más para lanzar una guerra con la que supuestamente reactivar la economía occidental (o, al menos, reactivar la industria armamentística y justificar mayores flujos de capital desde las ricas monarquías árabes del Golfo). Lo que sí resulta evidente es que Washington está adoptando los pasos precisos para reducir al máximo el impacto en el ámbito geoestratégico de una escalada militar contra Teherán. Y ésta lo ha percibido con nitidez; de ahí su nerviosismo. Sobre esto último, no hacen falta alardes de clarividencia para comprobar, junto con los responsables iraníes, que algo se “cuece”, pues, en gran medida, se están produciendo los movimientos regionales que todos sabíamos debían preceder un proyecto de este tipo. En primer lugar: los iraníes sabían que ningún ataque contra su soberanía nacional habría de tener lugar hallándose Iraq ocupado por decenas de miles de soldados estadounidenses. Estos se convertirían en una especie de rehenes de los numerosos aliados, Gobierno incluido, de los iraníes en la antigua Mesopotamia y compondrían una retaguardia de muy difícil manejo. Con la retirada, completada en 2011, de los efectivos militares de Washington -pero el mantenimiento de su capacidad operativa en el país y la consagración de su “búnker” de inteligencia en la sede de la embajada en Bagdad- este inconveniente queda superado. Los iraníes sabían también que la inestabilidad crónica en Afganistán, donde las tropas internacionales sufren bajas diarias en una guerra de desgaste que nunca podrán ganar, impide cerrar de forma hermética la frontera oriental iraní. Ahora, el reconocimiento de que se puede negociar con los talibanes, tras años de considerarlos “terroristas”, y el visto bueno de Washington a la apertura de una oficina del movimiento en Qatar, confirman el deseo de aquel de alisar la espiral afgana, aun de manera provisional, en vísperas de la salida de las tropas de ocupación estadounidenses antes de fin de año. El guión prebélico Al mismo tiempo, para justificar una posible participación de países árabes en la empresa -o su neutralidad cuando menos- se ha puesto en marcha, una vez más, una ronda de contactos entre la Autoridad Nacional Palestina e Israel, en Jordania. Se pretende así impulsar las llamadas negociaciones de paz, a pesar de que el gobierno de Benjamin Netanyahu, uno de los principales partidarios de un castigo militar contra Irán, no ha revisado siquiera su política de asentamientos y expansión territorial en la Palestina ocupada. También, Washington trata de que las cosas no excedan un nivel de tensión asumible en Pakistán, que corre serio peligro de convertirse en un estado fallido de pleno derecho, y hace todo lo posible por reducir una deriva antiestadounidense en aquellos países árabes donde las revueltas populares han derrocado a presidentes dictatoriales, como en Egipto, a la par que coordina con los Estados aliados políticas de contención, basadas en tímidas aperturas y amagos democráticos, para evitar el contagio revolucionario. En consecuencia, el guión prebélico queda bien dibujado: aparente normalidad en el entorno continental iraní, una economía asfixiada, con un liderazgo político cada vez más nervioso, y la fortaleza de los dispositivos militares estadounidenses en el área. Desde sus bases en Kuwait, Bahréin, Qatar y Omán, más los efectivos franceses en Emiratos y Yibuti, Occidente puede neutralizar la operatividad de los iraníes en aguas del Golfo. A todo esto se une la animadversión de las monarquías árabes a la República Islámica, las cuales se andan con cada vez menos sutilezas a la hora de pedir o exigir incluso una acción de guerra. Para algunos, como el rey de Bahréin o el emir kuwaití, los iraníes están detrás de los movimientos políticos opositores y las supuestas conspiraciones externas. Más de un Estado árabe del Golfo ha tomado medidas contra diplomáticos iraníes y ha anunciado la desarticulación de supuestas redes de espionaje, hasta el punto de que el vocabulario local se ha convertido ya en usual la referencia a la “injerencia de un país vecino” siempre que ocurre algo inusual, caso de las recientes manifestaciones en las provincias de mayoría chií en Arabia Saudí. Para ésta y el resto, el programa nuclear de Teherán y su expansión regional, propiciada, aunque parezca paradójico, por la ocupación estadounidense de Iraq, constituyen un problema de primer orden, entre otras cosas por el influjo ideológico que pueda ejercer la República Islámica en las poblaciones chiíes de la Península Arábiga. Episodios recientes, como la reacción oficial saudí ante el oscuro compló de agentes iraníes para asesinar a su embajador en Estados Unidos o el incremento de las importaciones de armamento y alta tecnología de guerra por parte de las petromonarquías -unos 130.000 millones de dólares en los últimos años- hacen pensar a Teherán que los saudíes y compañía también están dispuestos a colaborar, no sólo con dinero o aumentando su producción de crudo, en la hipotética campaña. Por ello, el mensaje de las maniobras navales va también dirigido a ellas, así como los anuncios apocalípticos sobre una escalada sideral de los precios del petróleo (hasta los 250 dólares en caso de conflicto). En verdad, Teherán precisa de barriles caros para costear su precariedad financiera pero sabe que los vecinos árabes, en primer lugar Arabia Saudí, pueden hacer de contrabalanza para conseguir exactamente lo contrario. No extrañe pues que desde sectores de la Península Arábiga se haya acusado a Teherán de fomentar toda esta polémica en torno a las maniobras para, de paso, hacer que el crudo cueste más. Irán está haciendo gala, frente a todas estas evidencias, de una crispación inusual en una diplomacia acostumbrada a una política de irradiación continuada pero precavida y soterrada. La ocupación de la embajada británica en noviembre de 2011 o el anuncio de un proyecto de extracción petrolífera en la zona de Yaraf, territorio fronterizo con Kuwait disputado por ambos países, ilustran, junto con las maniobras militares y las declaraciones incendiarias de sus dirigentes, su propósito de, al menos, diseñar sus propios plazos y obligar a Washington a trastocar los tiempos de sus planes bélicos, si es que existen. Intenta así disponer de alguna baza, pues las buenas cartas comienzan a resultarle escasas: en Siria, la determinación occidental de apretar sin ahogar y esperar la descomposición del régimen de Bachar al-Asad, o como poco la debilitación estructural de su Ejército y protagonismo regional, está desesperando a los iraníes, principales aliados de Damasco, que ven cómo su salida al Mediterráneo se está desmoronando sin que los dirigentes sirios sean capaces de ofrecer más que represión y violencia a las demandas de la población. En Líbano, Hezbolá está enfangado en las disputas intestinas con sus socios de Gobierno y el grave deterioro de su imagen pública en el país y todo el mundo árabe a resultas de su apoyo incondicional a los dirigentes sirios. En Palestina, Hamás, el otro vértice de esa alianza regional sirio-iraní, mantiene una actitud de cauto distanciamiento respecto de la crisis siria y trata de asegurarse sus propias alternativas. Aun cuando el propio el Guía Supremo, el ayatolá Alí Jameni, acogió las revueltas árabes con entusiasmo, a principios de 2011, el curso de las mismas y la evidencia de que el discurso liberalizador iraní no tiene nada que ver con su política de cerrazón y opresión doméstica han impulsado a numerosos árabes a musulmanes a sospechar que Teherán reniega, tanto como Estados Unidos, máximo valedor de dictaduras y regímenes represivos en la región, de un modelo verdaderamente democrático en Oriente Medio. Por si no bastara, a las enormes dificultades económicas y geoestratégicas de la República Islámica se unen las desavenencias internas, con un presidente, Ahmad EddínNeyad, enfrentado al Guía Supremo y una lucha velada entre los partidarios de uno y otro por hacerse con el mando del poder y dictar las líneas maestras de una política exterior cada vez más agresiva y menos calculada. Todo sea para desviar, de paso, la atención de las corrientes opositoras en el interior, pero a costa de aportar más argumentos a quienes abogan por la acción militar punitiva y comienzan a acusar, dentro de Estados Unidos, al propio presidente Barack Obama de pusilánime por no atacar ya mismo. *Ignacio Gutiérrez de Terán Gómez-Benita, profesor de Estudios Árabes e Islámicos, Universidad Autónoma de Madrid. FUENTE: http://www.elconfidencial.com/opinion/tribuna/2012/01/08/el-polvorin-irani-y-la-guerra-inminente-en-oriente-medio-8531/

Artículo de Antonio García-Olivares sobre mix renovable de implantación mundial

Por fin se publica en Energy Policy el artículo del grupo de Antonio Turiel sobre una solución integral basada en renovables para suplir el consumo de combustibles fósiles en los próximos 30 años.

Recomiendo la lectura del resumen del artículo en The Oil Crash

Esperemos que no se lleguen a soliviantar mucho los ánimos antes de que los que dirigen la orquesta se den cuenta de esta gran solución técnica factible.

Pasatiempo: encuentre las diferencias (fiscales)


Cuando el 20-N se proclamó el resultado electoral, todos los diarios titularon con una idea: la aplastante victoria de Mariano Rajoy pese a haber ocultado su programa electoral. Tres semanas de gobierno más tarde, sus medidas fiscales resultan estar en un programa: el socialista.

Subida de impuestos (a los ricos), lucha contra el fraude y bloqueo de las transacciones en efectivo fueron tres de los planteamientos que defendió el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba antes del 20N. 21 días de gobierno Popular después de esa fecha, subida de impuestos (a las clases medias), lucha contra el fraude y bloqueo de las transacciones en efectivo son las medidas que han aprobado los consejos de ministros del Ejecutivo Rajoy.


La última de las medidas aprobadas, la de prohibir las compras en efectivo para evitar el fraude es tan significativa que el propio Alfredo Pérez Rubalcaba aseguraba en Radio Nacional de España: “Nos han copiado la idea, pero nos parece bien. Que se den prisa en aplicarla”.

La historia está para ser repetida. Zapatero concurrió con un programa y gobernó con otro; ahora Rajoy parece hacer lo mismo.


FUENTE: http://www.vozpopuli.com/el-buscon/el-mundo-comienza-la-campana-en-favor-de-chacon

dimanche 14 août 2011

Transition network everywhere

El transcurso de la crisis del sistema conlleva irremediablemente que cada vez más ciudadanos evolucionen en su pensamiento de una manera similar, quien sabe si todos hacia "la ciudad verde".

LA RIVOLUZIONE VEGETALE (THE VEGETATION REVOLUTION) Trailer (9'27"/2011) from legovideo on Vimeo.

vendredi 12 août 2011

Lo cojo prestado: Cenit de petróleo para tontos

Dummie: ¿Entonces esto del cénit del petroleo que es?

Manuel Amigo: Pues poca cosa: el cénit del petroleo viene a ser el evento que marca el comienzo del fin de la civilización industrial.

D: ¿Estas de coña? ¿No?

M.A.: No, verás: el petroleo barato es la sangre del sistema. Todo lo que te rodea y genera riqueza esta impregnado de petroleo, desde los alimentos que comes hasta la pintura del ataúd en el que te enterraran y no solo en forma de carburante para tractores, cosechadores y camiones para el reparto de la comida o el coche fúnebre que te hará el ultimo servicio, sino también en la fabricación de fertilizantes, fitosanitarios, envases o incluso en los medicamentos que no fueron capaces de curarte.

D.: ¡Jooder! ¿Entonces que pasa? ¿Es que todo se hace con petroleo o que?

M.A.: Pues todo todo no pero casi todo. Y si no se hace con una aplicación directa de algún derivado del petroleo seguro que en algún momento tiene que ser transportado por algún medio de transporte que consume petroleo.

D.: ¡Da igual! Seguro que aun queda petroleo a capazos y lo que pasa es que las petroleras nos hacen creer que queda poco para cobrarnos mas.

M.A.: Queda mucho petroleo bajo tierra y ahí se va a quedar, porque el petroleo bueno y fácil de extraer (por eso era barato) hace tiempo que ya se acabo. Lo que ahora queda son las sobras o el que esta en sitios donde extraerlo es bastante complicado de extraer como en el medio del mar o en los polos. Aun por encima el petroleo esta metido en agujeros a kilómetros de profundidad empapando unas rocas porosas como esponjas: Para sacarlo hacen cosas increíbles, desde inyectar millones de toneladas de agua, a calentarlo quemando gas... Por eso te digo que ahi se va a quedar porque es carisimo y estúpido extraerlo.

D.: ¡Que cojones caro! Si hace falta se pone el dinero y se saca ¿No?

M.A.: El problema no es que sea caro, hombre: ¡Es que es estúpido! Si fuera por dinero los encorbatados le darían a la maquina de hacer billetes y ...alegría! El problema es que es estúpido porque cuesta mas energía buscar el petroleo con barcos y submarinos, fabricar y montar las plataformas, instalarlas y mantenerlas, perforar a millares de metros de profundidad o incluso mover y calentar millones de toneladas de arenas bituminosas para exprimirle unas gotas de petroleo… con la energía que ese mismo petróleo te va a dar. Es decir: gastan mas energía en extraer el petroleo que la que va a dar ese mismo petroleo... vamos, un negocio de mierda.

D.: Bueno hay muchas energías alternativas que están ahí. Lo que pasa es que las petroleras tienen las patentes y...

M.A.: ¡Para el carro! No hay nada en el mundo que pueda substituir al petroleo, porque el petroleo fue una bendición de la Naturaleza, pura energia solar concentrada durante millones de años en el carbono de los lenguados y bichos antediluvianos, un concentrado que nos permite hacer cosas que ningún otro combustible puede hacer con misma eficacia. Lo malo es que los seres humanos en vez de dosificar esa eficacia y hacer un uso racional de una cosa que sabíamos finita (el petróleo en USA empezó a declinar en los 70 y Hubbert lo aviso mucho antes) nos dedicamos a hacer multimillonarios a esos pocos seres ¿humanos? que se dedican a aprovecharse de la debilidad del ser humano y de manera totalmente inconsciente y suicida nos ofrecieron vivir como si fuésemos ricos, consumiendo cosas y servicios de los que podíamos prescindir perfectamente, y entramos todos al trapo y acabamos consumiendo la energía que teníamos que dejarles a nuestros hijos además de cargarnos el planeta donde tendrán que vivir, totalmente contaminado y con el clima peligrosamente alterado. Pero no todo iban ser malas noticias: también les íbamos a dejar una deuda financiera con los mismos que nos convencieron de crecer hasta el infinito y mas alla que pagaran mediante algún tipo de esclavitud(el ser humano es una maquina que trabaja bastante eficientemente: no te puedes hacer una idea de cuanto trabajo puede hacer por un cuenco de sopa y los pertinentes latigazos).

D.: Entonces estamos jodidos, pero que muy jodidos...

M.A.: ¡Pues hombre, claro que lo estamos! ¿De donde cojones piensas que surge esta crisis que estamos disfrutando? El chiringuito este es tan estúpido que solo se sostiene si crece constantemente: si no se crece no se pueden pagar las deudas y mucho menos los intereses de las deudas. Entonces el petroleo empieza a escasear y a subir de precio, las empresas tienen mas gastos, venden menos y echan gente al paro. Esto hace que vendan aun menos: entonces quiebran y echan a toda la gente a la calle. Así los ricos que les prestaron el dinero se quedan con todo: empresas, casas, negocios, terrenos y… deudas que hipotecan el futuro de varias generaciones.

D:. Pero los políticos en la televisión hablan a menudo de "recuperar la senda del crecimiento" de que “estamos haciendo los ajustes necesarios para retomar la senda de la recuperación”. Por lo que tu dices eso no es posible.

M.A.: Pues me temo que no: vas a tenerte que ir acostumbrándote a que vivirás en crisis toda tu puta vida. Como ya te explique es físicamente imposible que nunca mas la economía mundial vuelva a crecer. No se si me explique con suficiente claridad. Es como si compras un cerdo para cebarlo para la matanza y cada semana le echas un poco menos de comer, piensas que va a engordar?

D.: ¿Entonces porque cojones lo dicen?

M.A.: Porque ellos no trabajan para ti: su sueldo lo pagas tu con tus impuestos, pero trabajan para los mismos que se hicieron ricos haciéndonos creer que podíamos vivir como ricos y así dilapidar el petroleo que ahora no tenemos. Pero si tenemos una deuda que les tenemos que apoquinar, entonces como trabajan pa ellos, hacen cosas que beneficien a sus jefes, como facilitarles al máximo el cobro de esa deuda a base de rescatar entidades financieras que colaboraron con el engaño con el dinero de todos; reducir los gastos de los estados y comunidades para garantizarles el cobro a los ricos; reducir los servicios sociales e incluso echar a los funcionarios para garantizarles el cobro a los ricos; malvender empresas estatales viables y rentables a los ricos …para garantizarles el cobro a los ricos; aumentar a carga impositiva a los pobres y reducírsela a los ricos para… garantizarles el cobro a los ricos; recortar, reducir, regular, recortar, reducir, regular… para garantizarles el cobro a los ricos.

D.: Pero no es justo...

M.A.: Y a ti quien cojones te dijo que el mundo fuese justo?! Si fuese justo esa deuda que generaron los ricos sabiendo perfectamente que acabaría siendo impagable porque los recursos finitos de la tierra se lo impedirían, se convertiría inmediatamente en una deuda odiosa que nadie tendría que pagar porque los ricos no actuaron de buena fe cuando nos vendieron una deuda que sabían que iba a ser imposible de devolver.

D.: Entonces no hay solución? Estamos muertos y enterrados?

M.A.: Hombre, no hay cosa que no tenga solución. Es mas este es un problema curioso pues la propia consecuencia del mismo es su solución. No no es una adivinanza, veras. La falta de sangre del sistema produce decrecimiento. Pero resulta que los ricos tienen que gestionar este decrecimiento de modo que a ellos no les cueste ni un euro o, mejor aun, que les reporte unos beneficios brutales, monstruosos, bestiales... y por supuesto garantizarles un futuro prospero preservando con todo cuidado esa deuda que les asegurara millones de trabajadores esclavos y el acceso a las posesiones que esos deudores(sean países o sea el ultimo mono) no van a poder pagar: tierras cultivables, agua, materias primas, etc. Y están haciéndolo de forma impune y delante de nuestras narices con todo tipo de colaboradores necesarios, pero eso si: lo están haciendo muy bien; pienso que llegaran a usurpar el gobierno de algún país cuando la miseria y el hambre inducida por ellos mismo en la población deje en evidencia a los gobiernos que no podrán cubrir las necesidades básicas de la gente precisamente por estar arruinados por seguirles el juego a los ricos… Y esa es la solución que esta poniéndose en práctica en este preciso momento, la solución de los ricos: empobrecernos de manera política, no hay otra.

Esperar que algún dirigente político imbuido de patriotismo, honor y vergüenza se rebele contra el sistema es como esperar que una piedra salga volando por si misma desafiando la ley de la gravedad. Así que por ese lado lo tenemos muy crudo.

Otra cosa es que nos rebelemos nosotros, pero rebelarse no es salir a la calle a que un funcionario te infle la cabeza a ostias con la porra. Rebelarse es reducir voluntariamente el consumo de todo, producir tu alimento y el de los tuyos de manera autónoma, hacer una transición personal y a tu alrededor, explicándole a todo el mundo la gravedad de lo que sucede, aumentar tu resiliencia, la de los tuyos, la de tu barrio, la de tu pueblo, la de tu ciudad, informarse sobre monedas locales, software libre, producir tu propia energia, volver al campo si te es posible, hacer un cambio de valores, no pagar impuestos, sacar el dinero del banco, poner de patitas en la calle a estos políticos corruptos y vendidos, apagar la televisión, autogestionar los servicios públicos básicos, crear bancos de alimentos, ayudar a los parados mediante trabajos comunitarios, etc. etc. Estas son también soluciones pero hay que tener muchos cojones u ovarios para llevarlas a cabo. Por eso es muy probable que simplemente asumamos con resignación las que nos proponen los ricos.

Hala, hasta que nos volvamos a ver...

Original en "Vespera de nada"